
La causa de esta diferencia es la ubicación de la audiencia. En un teatro una persona del público puede encontrarse a muchos metros de distancia del actor y aun así debe poder oír y entender la obra con claridad, con lo que el actor debe actuar siempre para la última fila. Por ello, el resultado del trabajo de un actor es una interpretación amplificada de la realidad a través del cuerpo y la voz.
Las proyecciones de energía en teatro tienen que dirigirse hacia el público, a través de grandes gestos visibles y una voz con suficiente volumen, proyección y vocalización. Las expresiones faciales aquí no tienen tanta relevancia.
Por el contrario, en el cine tenemos cámaras y micrófonos que no se ven y escuchan. La interpretación del actor, por tanto, debe ser mucho más natural y tiene que actuar acorde a la distancia que mantiene con el resto de personajes en la escena, como si fuera la vida real. Se dice, incluso, que a veces es mejor menos que más, pues la iluminación, música, efectos y otros elementos audiovisuales realzan ya de por si su interpretación.
Cine:

- Duran más que las obras de teatro.
- Se pueden corregir los errores.
- No son e vivo.
- Se utilizan, generalmente en todos los films, efectos especiales.
- Duran mucho tiempo en realizarse.
- Sus escenas son ficticias.
Teatro:

- Duran menos que las películas.
- No se pueden corregir los errores cometidos.
- Son en vivo.
- No se pueden usar efectos especiales, pero si efectos de luces, humo, etc.
- Se ensaya bastante, pero mucho menos que una película.
- Sus escenarios pueden ser ficticios o reales.











